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La formación integral del Cadete Naval está soportada en dos pilares fundamentales: el académico y el naval – militar. Este último, a cargo del Batallón de Cadetes, está orientado a inculcar, fortalecer y afianzar aquellos aspectos que necesita el Oficial Naval para su desempeño a bordo de las diferentes unidades de la Armada Nacional, impactando principalmente en cinco áreas: disciplinaria, identidad y vocación naval, principios y valores, y cultura física.

 

En el área disciplinaria, los Cadetes de la Escuela Naval siguen un régimen estricto de actividades diarias, en el marco de un Reglamento de Régimen Disciplinario y uno de Aptitud Naval, a través de los cuales son evaluados permanentemente por sus superiores, haciendo énfasis en el respeto a la autoridad, a sus iguales y a sus subalternos. El objetivo es que el Cadete Naval encuentre, por sí mismo, el espíritu y carácter suficiente para adaptarse a situaciones adversas de manera permanente, organizar el tiempo y tomar decisiones, ser flexible para aceptar los cambios, y decidido para cumplir una misión.

 

Dentro de las actividades que impactan la identidad y la vocación naval se encuentran, entre otras: embarque en unidades a flote, ejercicios de orden cerrado y de orden abierto, ceremonias navales y militares, visitas profesionales a empresas del sector marítimo, programas de formación naval-militar y embarque en el Buque Escuela ARC "Gloria" para el crucero de entrenamiento, en el cual los cadetes navales afianzan las competencias básicas para la navegación costera y de altura, navegación astronómica, maniobras de cubierta y de velas, operación de equipos de maquinaria principal y auxiliar, y operación de equipos de navegación y de comunicaciones; lo anterior, además de la experiencia que adquieren al conocer otras culturas y naciones en los puertos visitados. El objetivo, al final, es que los futuros oficiales de la Armada Nacional conozcan y valoren su carrera, a los mares y ríos de la patria, y al poder naval colombiano, generando en ellos cultura marítima.

 

Finalmente, la cultura física permite adquirir las destrezas y resistencia que el cuerpo necesita para atender las difíciles condiciones de los medios marítimo y fluvial, que el futuro oficial encontrará en el cumplimiento normal de sus actividades. Se logra a través de entrenamientos físicos diarios, participación en competencias del orden local, regional, nacional e internacional, y entrenamiento en seleccionados deportivos: esgrima, natación, pentatlón militar, orientación militar, atletismo, fútbol, baloncesto, voleibol, tenis de campo, triatlón, taekwondo, tiro militar y deportivo, y velas. Para tal fin, la Escuela Naval cuenta con escenarios y elementos deportivos de última generación y profesores con amplia formación y experiencia en cada disciplina.