“MUCHOS LOS LLAMADOS POCOS LOS ELEGIDOS”.
Por efecto de diversos conflictos políticos y económicos con otros países, Colombia se vio en la necesidad de crear una Escuela Naval Militar, la cual serviría como plantel para formar personas forjadoras de paz y defensores de la soberanía del país, y que posteriormente se hagan a cargo de la marina de guerra.
Esta necesidad no fue problema alguno, puesto que surgió la idea de crearla abordo del buque MC “Cúcuta”, el cual fue adecuado y aprovisionado por los Estados Unidos para que se convirtiera así en la primera Escuela Naval de cadetes de Colombia con el nombre “ALMIRANTE PADILLA” en su honor.
El 9 de enero de 1935, el Señor Capitán de Navío Ralph Binney, recibió la orden de viajar a Nueva York con el fin de encargarse del
“MC Cúcuta”, aparte de esto, tendría como tarea la formación Naval-Militar de un grupo de personas, a tal punto de llegar a convertirlos en oficiales. A este grupo de personas en proceso de formación se le llamo “Batallón de Cadetes”.
Cabe resaltar que estos primeros cadetes seleccionados entre un gran grupo de personas de todo el
país, y que luego de haber vencido obstáculos, superar dificultades, pasar por largos y rigurosos exámenes, alcanzaron el propósito de ingresar a la Escuela Naval “ALMIRANTE PADILLA”. Todo esto fue posible gracias a sus capacidades tanto intelectuales como físicas. También ingresaron personas procedentes de la Escuela de grumetes, que fueron seleccionados por tener un excelente rendimiento y las notas académicas
más altas.
Durante los primeros días abordo de la escuela, los cadetes se encontraron con diversas sorpresas, una de estas fue la etapa de adaptación a la unidad, el cual fue bastante dura, debido a las exigencias del comando. Otra sorpresa se la llevaron cuando pasaron a dormir en hamacas, al darse cuenta al otro día al despertar que estas eran algo incomodas.
Todas esas actividades que para una persona normal pareciera que estuviera fuera de contexto, fueron muy bien tomadas por los cadetes con gran optimismo y deseo de hacer las cosas; luego de estas actividades se empezaron a practicar las ordenes militares tales como el ¡atención..., fir!, ¡a discreción!, entre otros. A parte de esto, en la entrega del armamento, se le enseñaba a los cadetes como rendir honores a una persona en especial, a través de órdenes como ¡al hombro..., AR! Y
¡Atención presente..., AR!
Todas estas actividades propias de los militares era lo que los diferenciaba de los demás en cierta manera, puesto que no existía persona alguna que se sacrificara y se desvelara por su país a convicción.
En el año de 1941 se cumplió con uno de los mayores anhelos de la Dirección de la Escuela Naval que fue el de trasladarse a tierra para cumplir de mejor manera los objetivos de formación de los futuros oficiales.
Para ello se adecuó el edificio ocupado anteriormente por la Escuela de grumetes, contiguo a la Base Naval ARC “Bolívar”, en el barrio de
Bocagrande
que si no llenaba todas las necesidades, si cumplía las principales.
A partir de la llegada a la nueva Escuela Naval en tierra a eso del año de 1942, se incrementaron los cruceros de entrenamiento con el fin que los cadetes adquirieran una mayor experiencia en el mar, y fue gracias a eso que después en el año de 1945, la Escuela Naval mostraba un gran adelanto y empuje y con una experiencia de 10 años.
Para resumir; los primeros 10 años del “ALMA MATER” se puede decir que los cursos de entrenamiento han permitido el aumento y al capacitación del personal, de tal manera que todos los comandos de la unidades de flote y en tierra, así como todos los puestos de servicios, tripulaciones, talleres, etc., están hoy fielmente al cuidado de los colombianos especializados en estas tareas. Se debe advertir que la misión naval Norteamericana que se encuentra en Colombia, solamente trabaja en condición de asesora de nuestros comandos, pero sin ninguna función directa. Con nuestras unidades de guerra y nuestro personal de oficiales y marinería colombiana dimos cumplimiento a nuestros compromisos internacionales prestando el servicio de patrullaje marítimo en
las zonas
que nos fueron asignadas, lo que puso de relieve la pericia y la eficiencia de nuestros marinos y la magnifica conservación de nuestro material a flote.
Es así como la Escuela Naval Almirante Padilla tiene como objetivo formar líderes para el nuevo milenio, con excelentes capacidades y destrezas, y gracias a Dios y a la patria se puede decir, Colombia esta orgullosa de sus Fuerzas Armadas.